Nuestro gato romano salvaje

Agosto de 1994. Un verano muy seco y nefasto para los incendios como el que estamos padeciendo desgraciadamente.

Cogí el regional Madrid-Zafra para veranear en mi pueblo Cabeza del Buey.
Cuando el tren parte de la estación de Brazatortas-Veredas hasta la de Guadalmez, última estación del Valle de Alcudia, desde sus ventanas tenemos una magnífica oportunidad para contemplar los paisajes y fauna de este maravilloso valle.

Sentados en el tren y tras la ventana podemos observar los ciervos de las dehesas de la estación del Madroñal-Fontanosas, los buitres leonados de la Sierra de la Cerrata o las cigüeñas negras del río Guadalmez.

Eran aproximadamente las 4 de la tarde y el tren se disponía atravesar las magníficas dehesas de Castilseras entre los municipios de Almadenejos y Almadén.


En un claro con la hierba alta algo me llamó la atención. Una masa negra y compacta realiza un salto acrobático propio de un depredador. La luz del reflejo de la ventana me ciega y, sorprendido y nervioso por el descubrimiento, me froto los ojos intentando esclarecer de qué especie se trata.

Cuando se me pasa el deslumbramiento, tengo ante mí una imagen qué hasta el día de hoy no he tenido el placer de volver a contemplar.
¡Un magnífico ejemplar de gato montés! y lo mejor de todo ¡a plena luz del día!

Al principio tenía mis dudas de si se trataba de un gato doméstico pero ante esa incertidumbre, habrá un par de características que nos resolverán este dilema.

Primero el tamaño de su cabeza, más grande qué la de nuestro gato doméstico.

Segundo su cola robusta acabada en una mancha negra en su punta y al menos dos franjas negras anchas junto a ella.

Y tercero su pelo atigrado en rayas negras.

Nuestro gato montés europeo (Felis silvestris silvestris) es un animal esquivo, vespertino, crepuscular, con hábitos crepusculares y nocturnos, arisco y montaraz. Desconfía del hombre como la gran mayoría de los mamíferos carnívoros, por lo que mi avistamiento fué todo un auténtico golpe de fortuna del que, a día de hoy, no ha vuelto a ocurrir.

Es todo un experto depredador. Su dieta la componen pequeños mamíferos como conejos, ratas y ratones, aves, como perdices y todo tipo de pájaros, anfibios, reptiles e incluso insectos.

Es un infalible controlador de plaga de roedores, de ahí qué el ancestro de nuestro gato doméstico sea el gato montés africano, (Felis silvestris lybica), del que es predecesor de nuestras razas domésticas, y de qué ya los antiguos egipcios lo domesticaron para acabar con las ratas y ratones de sus silos de cereal.
De ahí qué se hibride tan bien con nuestro gato doméstico, y sus descendientes sean fértiles luego es una amenazada para la pureza de su especie.

Hay mucha polémica sobre la hibridación sobre el gato montés salvaje con el doméstico. Hay expertos que aseguran que ambos se hibridan. Aunque recientes estudios rebaten esta teoría, y mediante estudios de ADN se ha comprobado qué los ejemplares de gatos monteses europeos más puros se encuentran en los bosques y dehesas mediterráneas de Andalucía y Extremadura, entre ellas las dehesas de Almadén.


Otro elemento a tener en cuenta son los gatos cimarrones. Los gatos domésticos qué se hacen montaraces, se asilvestran y pueden llegar a ser peligrosos.

El celo es en Febrero y Marzo, y en está época se suele dejar ver a plena luz del día.

Habita en la mayor parte de la Península Ibérica, en la zona de bosques. Hayedos, dehesas o bosques de riberas son hábitats ideales para nuestro gato salvaje.

Aunque es relativamente abundante, sufre una importante regresión. La caza indiscriminada, la destrucción de su hábitat y los casos de hibridación qué antes hemos comentado hacen qué esta especie esté catalogada como vulnerable.

Se le acusa injustamente de cazar aves de corral, y se ha constatado qué está depredación es más propia del gato doméstico.

Si tenéis la oportunidad de toparos con alguno en vuestras salidas campestres, su mirada penetrante de astuto depredador, con esas pupilas verticales, no se os borrará de vuestra mente.

¡Felices avistamientos!

(C) Rafael Almena

Dibujo de portada: Juan M. Varela

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2 thoughts on “Nuestro gato romano salvaje

  1. Hace años era relativamente abundante en Almadén, era fácil verlo por las dehesas, pero ahora casi no se le ve, se le da caza de igual manera que al zorro, le consideran un depredador de perdices. Desgraciadamente este animal está en peligro de extinción.
    Al parecer se cruza con el gato domestico asilvestrado, aunque a veces esto lleva a engaño, ya que existen tres subespecies en España.

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